jueves, 15 de noviembre de 2012

Capítulo 7 - Cerne Abbas

Si hace un par de capítulos tocaba costa, esta vez tocó campiña.

El pasado domingo, tras asistir a la parada en recuerdo a los caídos, y aprovechando que hacia un día perfecto, decidí esta vez dirigirme hacia el norte, en busca del gigante de Cerne Abbas.

A 10millas al norte de Dorchester se encuentra Cerne-Abbas, un pequeño pueblo en el que sólo destacan una curiosa Abadía del siglo XIV atravesada por el rió Cerne, y una colina en la que se puede contemplar la figura enorme de un hombre con un bastón de caza.

Como siempre me ocurre en estas excursiones, a mitad de camino me encontré con algo más, atravesando campiña me llegué al pequeño pueblo de Piddlehinton, donde se pueden ver los más curiosos cottages de la campiña inglesa junto a un puente sobre el rió. Como buen pueblo inglés, por pequeño que sea, cuenta con su buzón del Royal Post y su clásica cabina de teléfono roja en la calle principal (la única del pueblo)

Continué mi viaje entre campos y granjas, y sube y baja de colinas, hasta que tras el último descenso me encontré con el pueblo de Cerne en medio de un pequeño valle. Como tenía tiempo de sobra me dí un paseo por el pueblo, su famoso pub "Royal Oak" su abadía con la casa-torre del abad, que en su día servía de entrada al pueblo al contar con una arcada desde cuyo techo, tras un agujero, se vigilaba quien entraba y salía sin ningún riesgo a estar expuesto.
Un lugar tranquilo y perfecto para comer antes de acercarme a visitar al gigante, tranquilo y perfecto!? Llamada de William(mi compañero de trabajo que trabajaba el domingo) 
-Pablo, la planta se ha parado te paso a buscar
-Ok, pero estoy en Cerne-Abbas, a 10millas, venme a buscar con la furgoneta y cargo la bici.
Así que mientras William venía a recogerme para pasar otra tarde más de té en el trabajo, me acerqué corriendo al gigante de Cerne para al menos ver lo que me había acercado a ver.

El gigante de Cerne se encuentra junto a una pequeña construcción de la edad de hierro, pero sobre el gigante, no se sabe muy bien de que época es, el primer conocimiento que se tiene sobre el es del S. XVII, así que bien pudo haber sido hecho por la gente del pueblo en un verano aburrido, o como le gusta pensar a la gente del pueblo, por un hombre de la edad de hierro que también se aburría mucho. A pesar de todo, no deja de ser otro rincón curioso más de la región de Dorset.
Excursión corta, pero entretenida, por cierto al final del día la planta volvía a funcionar.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Capítulo 6 - Remembrance day

Como cada noviembre a lo largo del Imperio Británico, y con mayor dedicación en los pueblos pequeños, se celebra el "día del recuerdo" donde en emotivas ceremonias se recuerda a quienes han dado su vida en pro de otros, desde la policía a los Royal Marines, pasando por el cuerpo de bomberos.

Para conmemorar tal día las solapas de los británicos se pueblan de amapolas rojas y negras, las mismas que pintó Monet, las mismas que al pasar por los campos del Somme en Francia, durante la Primera Guerra Mundial, los soldados ponían en su chaqueta y cuya imagen fue quedando en el recuerdo al finalizar la contienda convirtiéndose con el tiempo en el símbolo del recuerdo de quienes no volvieron.

Y esta mañana, en Dorchester, como en el resto del Imperio, se conmemoraba dicho día. En el monumento a los caídos, la mayor parte del pueblo se congregaba para depositar coronas de amapolas a sus pies, junto a ellos, regimientos de las distintas compañías con base en la región, la Royal Air Force y los Royal Marines, los Royal Armoured Corps. Se puede oír de fondo como la  banda de los marines entona "The siegfried line" canción famosa entre los soldados durante las contiendas en el continente.

Tras guardar dos minutos de silencio, un veterano de guerra sube al estrado, uno de esos con más medallas de las que uno puede contar, uno de esos de los cuales yo siempre pienso que nunca deberían morir, pues si hoy el mundo es como es, en parte es gracias a ellos, que lo dieron todo por acabar con el nazismo. En sus breves palabras un mensaje claro:

"Hoy, cuando regreséis a casa, hablad de nosotros, hacer ver al mundo que dimos nuestro ayer para ofreceros un hoy y un mañana"
Mucha gente criticará el exceso de patriotismo y/o colonialismo en exceso que siempre han tenido los británicos, pero hoy comprobé en la imagen de estos veteranos y en el sentimiento de un pueblo, que representa a todo el país, que cuando se esta unido por una causa leal la historia será quien juzgue ese exceso, y en las palabras de este soldado anónimo, que quien sabe si desembarcó en Normandia, o liberó Holanda; volví a ver que la historia los juzgo dignamente.
Tras los actos en honor de la bandera, todo el pueblo entonó "Good save the Queen", como punto final a un acto que ha sido lo más autenticamente británico que he vivido.

martes, 6 de noviembre de 2012

Capítulo 5 - FA Cup

Los que no sean muy futboleros igual no saben que esta es la competición de fútbol en la que más equipos participan (es una competición modo eliminatoria a partido único) en la que juegan 763 equipos de todas las divisiones desde la Premier League hasta equipo amateurs de todo el Reino Unido, este formato hace posible que pequeños equipos de pueblos se enfrenten a grandes equipos convirtiendose de vez en cuando en matagigantes.

El pasado domingo se enfrentaron el Dorchester Twon F.C. y el Plymouth Argyle (que sería lo equivalente a que el equipo de mi barrio se enfrentase a un equipo de segunda división en España) Así que con motivo de semejante hito en la historia del club, pensé que no estaría mal disfrutar de un partido con un sabor tan auténtico. 

Las entradas agotadas y la presencia de televisión convertían el día en el salvavidas de un modesto equipo que posiblemente cubra el cupo del presupuesto de este año con sólo este partido. Se veía venir una paliza histórica más que un día histórico para el club de las Magpies -urracas- (pájaro que puebla la zona de Dorchester y con cuyo nombre son conocidos sus jugadores) Pero siempre quedaba algún que otro aficionado ilusionado con la revancha del partido que les enfrentó la última vez en la FA Cup por el año 57, la última vez que el pequeño equipo llegó tan lejos en este torneo.
Los 6000 asientos del estadio estaban a rebosar, en la alineación de Dorchester, con el 10 (Jon Garcia exjugador del Lemona que ahora es el organizador de juego de los de Dorchester) Cuando el aprtido aún no se había asentado y sólo habían transcurrido 19min el Plymouth (por un error idiota) se quedaba con 10 jugadores sobre el terreno de juego, y ya no eran sólo unos los pocos los que empezaban a creer en el milagro. . .

La primera parte fue una muestra de respeto por el equipo grande que en cualquier momento los podía noquear en un contragolpe, pero los minutos pasaban y el resultado no se movía, en el descanso el entrenador debió hacer un buen discurso ya que salieron a por todas en la 2ª parte, cada carrera de las urracas era una muestra de que iban a por todas, momento en el que el entrenador del Plympouth empezó a mover banquillo para sacar al campo a los habituales titulares, veía que el partido se le iba y el tiempo se acababa pero antes de que se diera cuenta un buen centro al área acabó en gol, la gente se volvía loca, la campana del pregonero del pueblo sonaba en la grada y todo el estadio empezaba a creer en lo que al principio del partido era sólo una ilusión.

Los cambios en el Plymouth y el cansancio enorme de los de Dorchester hicieron temer por un final dramático, pero el empuje de la grada y el corazón de los jugadores hizo que posible el milagro, la afición cantaba en la grada a su enemigo (el Weymouth, equipo del pueblo vecino) "mira donde estamos, donde estas tú?" (ya que el Weymouth ya ha sido eliminado de la FA Cup este año) Los jugadores daban la vuelta de honor al campo como si hubieran ganado ya el título, era una fiesta, el día más grande de la historia del club, y en la música del estadio la canción de las grandes victorias, Sweeeeeeeet Caroline. . . para pa pa. . .

Al final del día, el partido copaba los resúmenes de la jornada, y al Dorchester se le veía como el posible matagigantes de la copa este año, pena que la próxima eliminatoria será fuera de casa, pero quien sabe si volveremos al Avenue Stadium para la siguiente, enfrentándonos a algún equipo de Premier League, y si eso sucede, allí estaré para contarlo.

lunes, 29 de octubre de 2012

Capítulo 4 - Weymouth & Portland long day trip

La semana pasada conseguí mi bicicleta. Así que como este iba a ser mi primer fin de semana completamente libre me tomé el sábado como día de aventura y decidí acercarme a Weymouth, y si tenía tiempo seguir hasta la isla de Portland y llegar al Púlpito (una curiosa roca que marca el punto más al sur de la isla)
Empiece por una tranquila ruta ciclista, de unos 12km, hasta Weymouth (pueblo elegido para albergar las pruebas de vela durante las olimpiadas de Londres 2012) Weymouth es el típico pueblo marinero donde los antiguos almacenes se han convertido en cervecerías, restaurantes y hoteles con encanto, pero su pequeño puerto sigue conservando ese aire marinero al resguardo de la bahía, donde se juntan todo tipo de barcos de pesca con el colorido de las pequeñas casas marineras. Desde su larga playa se pueden contemplar los acantilados de roca blanca característicos de la costa jurásica.
El recorrido se hizo tan breve que decidí que tenía tiempo de sobra para ir hasta la isla de Portland, visitar el Púlpito y regresar para comer en Weymouth a la vuelta, que equivocado estaba, pues Portland es mucho más que una roca al lado de un faro.

En el camino me encontré: Los restos de un castillo (mandado construir por Enriquie VIII, como no, para defenderse de franceses y españoles), recorrí el dique que une Weymouth a la isla, y que transita pegado a las dunas de una playa a mar abierto de longitud extraordinaria, en ella surfers, kiters y demás aventureros abarrotan su arena. Pero sin duda la mejor vista de todo esto es desde lo alto de la isla, desde donde me incorporé a una ruta que bordea todo el perímetro al borde de los acantilados, un lujo en un día frío pero despejado (seguramente el único día despejado del año en esta costa gris)
A lo largo del perímetro me fui encontrando con viejos bunkers de la guerra y restos de las baterías que en los años 40 defendían al Reino Unido de una posible invasión alemana, Portland se iba convirtiendo en una isla por descubrir a medida que avanzaba, algún fotógrafo en busca de la combinación de azules perfecta o un ornitólogo a la caza de ese nido en los verticales acantilados que sólo escalan los más intrépidos, mientras a otros nos entra la envidia.
Al llegar al faro de Bill el servicio de guardacostas, provisto de enormes prismáticos, se afana en encontrar, en el inmenso mar, un yate que acaba de naufragar, en su travesía por la costa de camino a la isla de Wight, un enorme barco de la guarda costera se ve partir en su busca (a día de hoy siguen sin encontrar al naufrago, el barco ha aparecido con el motor aún en marcha encallado en una playa) Otra víctima del inmenso azul que contemplo desde lo alto del Púlpito antes de mi regreso por la cara oeste de la isla.
En mi regreso me encontraré con la vieja fortaleza y la cantera de roca caliza donde surgió la leyenda de los conejos, aquella que cuenta que cada vez que una roca caía en la cantera sin causa alguna causando un accidente siempre aparecía un conejo, que construía su madriguera detrás de ella, y nadie regresaba a la cantera ese día, a día de hoy mejor no mencionar la palabra conejo en la isla si no quieres tener un altercado, tal es la superstición por dicho animal que los marineros no salen a pescar si oyen dicho nombre y hasta la película de Wallace y Gromit tuvo que cambiar su nombre en los carteles "Curse of the Were-Rabbit"

Y tras estas curiosidades y 40km en bici decidí que lo mejor era pararse a comer en Weymouth (a eso de las 16.30, ya que Portland había resultado ser algo más que una roca curiosa, una isla llena de sorpresas) Y como se hacia de noche, el frío empezaba a ocupar su lugar y había sido un día muy largo aunque también muy bueno me regalé un regreso a casa en tren y un descanso merecido.

Weymouth & Portland Nota: 8/10 Impresionante visita.